Si eres apicultor, sabes que el invierno no es solo una época de descanso para nosotros, sino el mayor examen de supervivencia para nuestras abejas. Justo después de recolectar la miel, es el momento de empezar a preparar las colmenas para el invierno y la próxima temporada. Esto se convierte en una carrera contra el tiempo para garantizarles un buen futuro. Ellas no hibernan; pasan el frío apiñadas, formando una "bola" para darse calor mutuamente. Nuestro trabajo es sencillo: darles todo lo que necesitan para que esa bolita funcione a la perfección hasta la primavera.
Resumen: Las Tres Tareas Clave para la Invernada
Una vez finalizada la cosecha, la preparación se centra en tres pilares esenciales: Sanidad, Alimentación y Refugio. Lo primero es asegurar la salud: aprovechando que ya hemos recogido la miel, se empieza tratando el ácaro varroa para que nazcan abejas jóvenes y fuertes (nuestras "súper-abejas" de invierno). En segundo lugar, la despensa: siempre debemos dejar buenas reservas de miel, garantizando que tengan combustible suficiente para aguantar el tipo de invierno que llegue hasta la primera floración. Finalmente, toca el refugio: debemos reducir la piquera para evitar ratones y corrientes de aire, asegurar que la colmena esté bien aislada arriba, y, muy importante, garantizar una buena ventilación para evitar que la humedad se condense y las enfríe. Con estas tres acciones, la colmena estará lista para esperar la primavera.